Actualmente
y por desgracia, el maltrato y el acaso infantil son serios problemas que están
a la orden del día en nuestra sociedad, y que muchas veces no sabemos ver y
defender, y esto es motivo de que día tras día niños sufran estos acosos, y que
en el peor de los casos fallezcan por quitarse ellos mismos la vida. Debemos de ser conscientes, todos, la sociedad
en general de esta problemática y hacer algo al respecto, tanto la escuela si lo
detecta como otros organismos y grupos de profesionales, entre ellos quiero
destacar al educador social, figura importante en estos casos.
Primeramente
he de diferenciar entre acoso escolar y maltrato a un menor, ya que son cosas
distintas. El acoso escolar es la forma más grave de la violencia por sus
consecuencias y su duración en el tiempo. Se basa en el maltrato psicológico,
físico y emocional sufrido en el ámbito escolar sin ninguna razón. Sin embargo,
el maltrato infantil se define como los abusos y el rechazo al que están
expuestos los menores de 18 años y que
incluye maltrato físico o psicológico, abuso sexual, desatención, negligencias…
en el contexto familiar sobre todo.
Una vez
aclarado esto he de decir que el trabajo
del educador social, complementado con el de otros profesionales, es primordial
ante este tipo de situaciones, ya que son éstos los que deben de diagnosticar,
evaluar e investigar para luego sacar las conclusiones o soluciones
pertinentes, pero esto no es fácil ya que la mayoría de menores acosados y
maltratados no hablan ni dicen lo que les pasa por miedo a que les vuelva a
suceder porque están amenazados o por miedo a que no les crean y siga su
calvario.
Desgraciadamente
las instituciones educativas se desentienden de esta problemática cuando pasa en
él y con las familias es muy difícil trabajar.
Es dificultoso actuar desde los colegios y
desde las familias, ya que muchos profesionales de los centros educativos no lo
ven como un problema, y muchas familias también creen y piensan que son cosas
de niños, por tanto, primero hay que comunicar a la familia y a las
instituciones educativas pertinentes que esta problemática es seria y que deben
de hacerse responsables de este problema. Por eso de ahí que la figura del
Educador Social en centros educativos sea importante, ya que éste da apoyos
imprescindibles. Son los que se han encargado de diversidad de situaciones
conflictivas que el sistema escolar no ha podido resolver o no ha querido poner
remedio.
Ninguno de
los profesionales por separado puede reparar un problema así, han de ser todas
las instituciones sociales las que deben encargarse de esto porque si el
Educador Social no cuenta con apoyos la tarea se le hace casi imposible.
El hecho de
detectar la problemática no es complicado porque hay indicios observables
claves la mayoría de las veces. En el caso en el que detectemos que el menor
está siendo acosado, hay que actuar al momento con la ayuda de otros
profesionales y agentes de socialización. Hay que trabajar una con el menor
agredido y el agresor/res para intentar averiguar cuáles son las causas que
producen esa violencia para evitar que vaya a más. Para ello el Educador Social
podría orientar y trabajar con los profesionales del centro educativo y/o
familias y realizar una serie de charlas sobre la importancia de esta
problemática y sus consecuencias en el caso de que no se trate de manera
adecuada. Sería adecuado que en los centros educativos hubiera un espacio
dedicado a problemáticas de este tipo implementando programas para prevenirlo,
dónde los profesionales estuvieran bien formados y supieran actuar.
Centrándonos
ahora en el tema del maltrato, el Educador Social también tiene una serie de
funciones, dónde una de las más importantes es la prevención.
Desde mi punto de vista creo que la mejor forma de acabar
con la violencia en general, es evitando el maltrato y acoso a menores. Los niños son el futuro de la sociedad y debemos de hacer algo para
evitarlo, ¿de verdad pensáis que un menor se suicida por un juego de niños o
una simple discusión en casa?, la verdad lo dudo mucho, y la sociedad no quiere
ver en realidad lo que están creando. Ya no es sólo los malos tratos lo que
hacen que la vida les cambie por completo, sino las consecuencias que quedan
después de todo esto.
Para
finalizar quiero decir que por mucho que el Educador haga si la sociedad no lo
refuerza, de nada servirá. Es un problema de todos, por lo tanto las
responsabilidades y las soluciones también han de ser de todos.
Más vale prevenir que curar (Erasmo de Rotterdam; 1496-1536)
MELANI BODEGUERO GUILLÉN
ALUMNA DE 3º DE EDUCACIÓN SOCIAL
SERVICIOS SOCIALES
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