domingo, 14 de diciembre de 2014

REFLEXIÓN SOBRE SER EDUCADOR FRENTE AL ACOSO Y EL MALTRATO A MENORES



Actualmente y por desgracia, el maltrato y el acaso infantil son serios problemas que están a la orden del día en nuestra sociedad, y que muchas veces no sabemos ver y defender, y esto es motivo de que día tras día niños sufran estos acosos, y que en el peor de los casos fallezcan por quitarse ellos mismos la vida.  Debemos de ser conscientes, todos, la sociedad en general de esta problemática y hacer algo al respecto, tanto la escuela si lo detecta como otros organismos y grupos de profesionales, entre ellos quiero destacar al educador social, figura importante en estos casos.

Primeramente he de diferenciar entre acoso escolar y maltrato a un menor, ya que son cosas distintas. El acoso escolar es la forma más grave de la violencia por sus consecuencias y su duración en el tiempo. Se basa en el maltrato psicológico, físico y emocional sufrido en el ámbito escolar sin ninguna razón. Sin embargo, el maltrato infantil se define como los abusos y el rechazo al que están expuestos los menores de 18  años y que incluye maltrato físico o psicológico, abuso sexual, desatención, negligencias… en el contexto familiar sobre todo.

Una vez aclarado esto he de decir que el  trabajo del educador social, complementado con el de otros profesionales, es primordial ante este tipo de situaciones, ya que son éstos los que deben de diagnosticar, evaluar e investigar para luego sacar las conclusiones o soluciones pertinentes, pero esto no es fácil ya que la mayoría de menores acosados y maltratados no hablan ni dicen lo que les pasa por miedo a que les vuelva a suceder porque están amenazados o por miedo a que no les crean y siga su calvario.

Desgraciadamente las instituciones educativas se desentienden de esta problemática cuando pasa en él y con las familias es muy difícil trabajar.
 Es dificultoso actuar desde los colegios y desde las familias, ya que muchos profesionales de los centros educativos no lo ven como un problema, y muchas familias también creen y piensan que son cosas de niños, por tanto, primero hay que comunicar a la familia y a las instituciones educativas pertinentes que esta problemática es seria y que deben de hacerse responsables de este problema. Por eso de ahí que la figura del Educador Social en centros educativos sea importante, ya que éste da apoyos imprescindibles. Son los que se han encargado de diversidad de situaciones conflictivas que el sistema escolar no ha podido resolver o no ha querido poner remedio.

Ninguno de los profesionales por separado puede reparar un problema así, han de ser todas las instituciones sociales las que deben encargarse de esto porque si el Educador Social no cuenta con apoyos la tarea se le hace casi imposible.

El hecho de detectar la problemática no es complicado porque hay indicios observables claves la mayoría de las veces. En el caso en el que detectemos que el menor está siendo acosado, hay que actuar al momento con la ayuda de otros profesionales y agentes de socialización. Hay que trabajar una con el menor agredido y el agresor/res para intentar averiguar cuáles son las causas que producen esa violencia para evitar que vaya a más. Para ello el Educador Social podría orientar y trabajar con los profesionales del centro educativo y/o familias y realizar una serie de charlas sobre la importancia de esta problemática y sus consecuencias en el caso de que no se trate de manera adecuada. Sería adecuado que en los centros educativos hubiera un espacio dedicado a problemáticas de este tipo implementando programas para prevenirlo, dónde los profesionales estuvieran bien formados y supieran actuar.

Centrándonos ahora en el tema del maltrato, el Educador Social también tiene una serie de funciones, dónde una de las más importantes es la prevención.

Desde mi punto de vista creo que la mejor forma de acabar con la violencia en general, es evitando el maltrato y acoso a menores.  Los niños son el futuro de la sociedad y debemos de hacer algo para evitarlo, ¿de verdad pensáis que un menor se suicida por un juego de niños o una simple discusión en casa?, la verdad lo dudo mucho, y la sociedad no quiere ver en realidad lo que están creando. Ya no es sólo los malos tratos lo que hacen que la vida les cambie por completo, sino las consecuencias que quedan después de todo esto.

Para finalizar quiero decir que por mucho que el Educador haga si la sociedad no lo refuerza, de nada servirá. Es un problema de todos, por lo tanto las responsabilidades y las soluciones también han de ser de todos.

Más vale prevenir que curar (Erasmo de Rotterdam; 1496-1536)


MELANI BODEGUERO GUILLÉN
ALUMNA DE 3º DE EDUCACIÓN SOCIAL
SERVICIOS SOCIALES